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Por qué dejar de evitar los conflictos


En las relaciones interpersonales es normal que surjan momentos de desencuentro y conflicto entre partes, por muy sana que sea la relación. Más que la existencia o no de conflicto, lo que determina el estado de salud de la relación es la forma de gestionar y reparar los conflictos. En ocasiones, tendemos sin embargo a evitar conflictos, creyendo que esto será positivo para nuestra pareja, relación de amistad, relación con nuestra familia… Pero, ¿nos ayuda evitar conflictos?, ¿por qué es mejor dejar de evitar los conflictos?



Es interesante entender primero las diferentes maneras desde las que se puede enfrentar un conflicto. Podemos hablar de cinco estilos de gestión de conflictos:


Estilos de gestión de conflictos

  • Estilo complaciente

  • Estilo colaborativo

  • Estilo comprometido

  • Estilo competitivo

  • Estilo evitativo


Cuando nos negamos a lidiar con un conflicto, estamos empleando un estilo de gestión evitativo.

El evitativo es un estilo muy común, sin embargo, de esta forma realmente no estamos enfrentándonos al problema, evitamos la confrontación y no actuamos de forma activa para que el conflicto desaparezca, por lo que no estamos realmente evitándolo, solo ignorándolo.

¿Cuándo estamos evitando un conflicto?

Evitar un conflicto no siempre es ignorarlo. A veces, la persona que evita se comporta de forma pasiva (accediendo a los deseos de la otra parte o declarándose incapaz) y, otras veces, de forma agresiva (no aceptando su parte de responsabilidad e inculpando a la otra parte).

Dentro del estilo evitativo, se pueden identificar varias estrategias que usamos con el fin de no confrontar a la otra parte:

  • Apaciguar: “no te preocupes, no pasa nada”, “si en el fondo es lo mismo que tú dices”, “bueno, dejémoslo así”...

  • Evadir: “yo no sabía”, “no me he dado cuenta”, “no puedo hacer nada”, “no me afecta”, “no me importa”, cambiar de tema…

  • Inculpar: “pero es que tú hiciste…”, “la culpa es de ella”, “si tú no hubieras hecho…”

  • Predicar: “deberías haber hecho…”, “lo que tienes que hacer es…”

¿Por qué no evitar el conflicto?

Cuando no expresamos lo que sentimos con el fin de evitar un conflicto, no somos respetuosos con nuestras necesidades y podemos estar perpetuando o empeorando la situación desagradable para nosotros. Estaremos guardando nuestras emociones en una olla exprés sin válvula que, en algún momento, puede explotar.

La solución pasa por aprender un estilo de afrontamiento asertivo, en el que:

  1. Reconocemos nuestras emociones, pensamientos, deseos y necesidades.

  2. Somos conscientes de nuestro estilo de confrontamiento. Te puede ayudar este artículo para saber qué rol desempeñas en tus relaciones sociales.

  3. Aprendemos a expresarnos de forma respetuosa con nosotros mismos y los otros.

  4. Escuchamos e identificamos las emociones, pensamientos, deseos y necesidades de la otra parte.

  5. Colaboramos juntos para llegar a un compromiso en el que todas las partes involucradas se sientan tenidas en cuenta.

Si piensas que tienes problemas de comunicación o confrontar los conflictos interpersonales te genera mucha ansiedad, o te has dado cuenta que evitar conflictos te está generando consecuencias, contacta con nuestro equipo de psicólogas en Valladolid y online.


Si te gustaría leer más sobre este tema entra en este link

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